Proyecto · Investigación feminista · Geografía feminista 2023
Estudio sobre miedo al acoso en mujeres diversas en Guatemala
Investigación desde la geografía feminista e interseccional sobre cómo las mujeres diversas en Guatemala experimentan y enfrentan el acoso en distintos lugares — incluyendo su propio cuerpo como primer territorio. Publicado por el Observatorio contra el Acoso Callejero Guatemala, OCACGT.
Geografía feminista Mapas de relieves Interseccionalidad Cuerpo-territorio Guatemala Investigación aplicada
7
mujeres diversas entrevistadas con seudónimos
5
variables de identidad analizadas: edad, género, orientación sexual, racialización, discapacidad
6
lugares analizados: casa, calle, trabajo, estudios, transporte y cuerpo
4
categorías de lugares: opresión, controvertidos, neutros y alivio
La pregunta
¿Cómo experimentan y enfrentan el acoso en distintos lugares las mujeres diversas en el contexto guatemalteco? Esa fue la pregunta que guió esta investigación — y la palabra diversas es clave: no existe una experiencia universal del acoso. La edad, la orientación sexual, la racialización y la discapacidad determinan cómo, dónde y con qué intensidad se vive.
El punto de partida fue una sospecha feminista: que incluso en confinamiento durante la pandemia, las mujeres seguían viviendo acoso. Eso evidenció algo fundamental — el acoso no se divide entre lo público y lo privado. Es un continuum espacial que traspasa barreras geográficas a través del miedo.
El acoso sexual no se divide entre lo público, lo doméstico y lo privado, sino es un continuum espacial que, a través de diferentes expresiones y relaciones de poder de acuerdo con los lugares, se concreta en los cuerpos de las mujeres.
La metodología: mapas de relieves de la experiencia
Esta investigación usó una herramienta metodológica de la geografía feminista poco común en Guatemala: los mapas de relieves de la experiencia, desarrollados por María Rodó-de-Zárate. Son mapas que permiten visualizar, desde una perspectiva interseccional, cómo se construyen las desigualdades en tres dimensiones simultáneas: social, psicológica y geográfica.
El nombre viene del inglés relief — que significa tanto alivio como relieve. Los lugares de opresión se representan como colinas y curvas que se acentúan; los lugares de alivio, como valles. Cada mapa va acompañado de una narrativa que le da valor analítico y científico a la experiencia situada.
Se realizaron siete entrevistas individuales en línea y entrevistas grupales posteriores para socializar los mapas y profundizar en los hallazgos — en particular la percepción del cuerpo como lugar de opresión y las prácticas de resistencia.
Dimensión social
Relaciones desiguales de poder: género, edad, orientación sexual, racialización y discapacidad como variables que determinan la experiencia del acoso.
Dimensión psicológica
Experiencias vividas y emociones — en particular el miedo al acoso como emoción que organiza el uso y la habitación de los espacios.
Dimensión geográfica
Los lugares concretos donde ocurre el acoso: calles, transporte, trabajo, estudios, hogar y cuerpo — analizados como espacios sociales, no solo físicos.
Perspectiva interseccional
Cada mapa cruza todas las variables de identidad con todos los lugares — permitiendo ver cómo una misma mujer puede sentir alivio por una variable y opresión por otra en el mismo espacio.
Un mapa en acción: Ixmucané
Ixmucané tiene 19 años, es pansexual, maya, y vive con astigmatismo y miopía. Su mapa de relieves revela cómo cada variable de su identidad produce experiencias radicalmente distintas en el mismo espacio. La línea naranja — género/mujer — es la que más sube en todos los lugares, especialmente en Mi cuerpo, donde alcanza su punto más alto de miedo. La casa propia es su único lugar de alivio real.
Mapa de relieves · Ixmucané
Cada línea representa una variable de identidad. Cuanto más alta, más miedo al acoso en ese lugar por esa variable. Cuanto más baja, más seguridad. La línea naranja — ser mujer — es la que determina más miedo en todos los lugares, especialmente en el propio cuerpo.
Género · Mujer
Orientación sexual · Pansexual
Edad · 19
Racialización · Maya
Discapacidad visual · Astigmatismo y miopía
El cuerpo como territorio y archivo
El hallazgo más poderoso de esta investigación es también el más político: el cuerpo es el primer lugar geográfico. No metafóricamente — analíticamente. Es donde se concretan los efectos del acoso, donde se acumula el miedo y desde donde se resiste.
El cuerpo como primer territorio
Desde los feminismos comunitarios latinoamericanos — en particular la feminista guatemalteca xinca Lorena Cabnal — el cuerpo es reivindicado como primer territorio a recuperar y defender. Del cuerpo emerge la autoconciencia que da cuenta de nuestras propias historias y de las manifestaciones de las opresiones del patriarcado. El acoso lo vivimos en las calles, en el transporte, en la universidad — y en nuestro cuerpo.
La memoria corporal — el cuerpo como archivo
El concepto de memoria sensorial (Sabido, 2019) explica cómo el cuerpo es también un archivo: materialidad que permite investigar no las experiencias sensoriales en sí mismas, sino los significados que se les atribuyen. La memoria corporal del acoso adquiere materialidad en las narrativas que evocan sensaciones, emociones y sentimientos que afectaron al cuerpo y que se asocian a ciertos lugares, personas y momentos.
Negociación espacial del miedo
Las mujeres no son víctimas pasivas — desarrollan estrategias activas de negociación espacial del miedo: la capacidad de gestionar los malestares sentidos en cada lugar debido a una o más variables de identidad. Cambian rutas, contratan transporte privado, van acompañadas, usan herramientas de seguridad en apps, evitan ciertos horarios. El miedo no paraliza — reorganiza.
El continuum espacial del acoso
El acoso rompe con las barreras geográficas y la categorización dicotómica entre espacio público y privado. Las mujeres habitan los lugares — todos los lugares, incluido su cuerpo — desde el miedo a vivirlo. Este continuum espacial se extiende también a los espacios virtuales, evidenciado durante la pandemia cuando el confinamiento no detuvo el acoso.
Los hallazgos clave
Los mapas de relieves permitieron categorizar los lugares analizados en cuatro tipos — una taxonomía que revela cómo el mismo espacio puede ser vivido de formas radicalmente distintas según las variables de identidad de quien lo habita.
Opresión
Espacios de inseguridad y emociones negativas — calles, transporte público para la mayoría de participantes.
Controvertidos
Alivio en una variable, malestar en otra — por ejemplo alivio por edad pero miedo por orientación sexual en transporte.
Neutros
Sin relieves en ningún indicador — ausencia de malestares en todas las variables de identidad.
Alivio
Emociones positivas y seguridad — para la mayoría, el hogar. Aunque el continuum del acoso lo alcanza también.
El acoso como control de la sexualidad
El acoso está relacionado con la sexualización del cuerpo de las mujeres como objeto de placer público. En el contexto simbólico del sistema patriarcal guatemalteco, el acoso opera como mecanismo de control de la libertad sexual — especialmente hacia mujeres trans, lesbianas y de orientaciones no normativas.
El género como variable transversal
Ser mujer es la variable que en mayor medida determina el miedo al acoso en todos los lugares — independientemente de la edad, orientación sexual, racialización o discapacidad. Las demás variables modulan la intensidad y el tipo de acoso, pero no lo eliminan.
El cuerpo que resiste
Las mujeres entrevistadas no son solo víctimas — son sujetas de derechos con agencia. Sus estrategias de negociación espacial y resistencia — desde cambiar rutas hasta nombrar y enfrentar el acoso — son formas cotidianas de reivindicar el derecho a habitar los espacios libres de violencia.
Nuevas posibilidades de investigación
Los hallazgos abren líneas para futuras investigaciones sobre las experiencias situadas de mujeres diversas, y evidencian la necesidad de visibilizar su agencia como sujetas de derechos — no solo su vulnerabilidad.
Las participantes
Siete mujeres con identidades diversas — sus nombres son seudónimos para garantizar el anonimato. Su diversidad es intencional: la investigación busca encontrar puntos comunes y diferencias en cómo el acoso se vive desde distintas posiciones de identidad.
Ixmucané
19 años · Pansexual · Maya · Astigmatismo y miopía
Susana
37 años · Mujer trans heterosexual · Mestiza
Mercedes
20 años · Demisexual · Mestiza
Estela
31 años · Heterosexual · Mestiza
Denise
27 años · Bisexual · Mestiza
Carla
36 años · Lesbiana · Mestiza
Ana
34 años · Heterosexual · Mestiza
Nombres modificados para preservar el anonimato de las participantes
El equipo
Investigadora principal · Coordinadora
Lidia Guerra
Diseño metodológico, coordinación del proceso de investigación, análisis e interpretación de resultados. Investigadora feminista especializada en geografía feminista e interseccionalidad.
Equipo de investigación
Virginia Jiménez-Tuy
Parte del equipo de investigación del OCACGT que acompañó el proceso de trabajo de campo, entrevistas y análisis.
Diseño e ilustración
Desirée Cordón
Diseño e ilustración del informe de investigación y los materiales visuales de difusión.
Aprendizajes
— Los mapas de relieves de la experiencia son una herramienta metodológica poderosa porque hacen visible lo que las estadísticas invisibilizan: la experiencia situada, encarnada y diferenciada del acoso.
— El cuerpo no es una metáfora — es el primer territorio geográfico. Incorporarlo como lugar de análisis transforma completamente la investigación sobre violencia sexual.
— El continuum espacial del acoso desmonta la dicotomía público/privado que ha servido históricamente para minimizar la violencia que ocurre «puertas adentro».
— La negociación espacial del miedo muestra que las mujeres no son pasivas frente al acoso — tienen agencia, estrategias y conocimientos sobre cómo habitar los espacios que la investigación tiene el deber de reconocer y visibilizar.
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