La calle donde quiero ser libre:
historias para liberarse
Libro educativo sobre prevención del acoso callejero dirigido a adolescentes, certificado como recurso coadyuvante de la Educación Integral en Sexualidad (EIS). Todos los ejemplares impresos han sido donados.
En el marco del trabajo del Observatorio contra el Acoso Callejero Guatemala, identificamos una ausencia crítica: no existían materiales educativos en español, situados en el contexto latinoamericano, que abordaran el acoso callejero desde una perspectiva de género para adolescentes.
Necesitábamos un recurso que hablara desde y para nuestros cuerpos, nuestras calles, nuestras realidades. Que no solo nombrara la violencia, sino que abriera posibilidades de resistencia.
La primera edición nació como respuesta a esa ausencia. La segunda profundizó en las masculinidades como dimensión indispensable para una educación sexual integral que transforme —no solo informe. Ambas ediciones cuentan con registro ISBN y han sido certificadas como recurso coadyuvante de la Educación Integral en Sexualidad.
Mi rol fue articular todas las dimensiones del proyecto: desde la concepción pedagógica hasta la publicación, pasando por la coordinación del equipo creativo y la garantía de calidad en cada etapa.
El libro no se quedó en papel. Desde su primera edición ha viajado en formatos distintos, llegando a contextos y personas que de otra forma no habrían tenido acceso a estos contenidos.
Diseñé un proyecto financiado para medir el impacto pedagógico del libro. Construimos instrumentos que medían la percepción del acoso callejero en adolescentes antes y después de recibir el libro y participar en un taller.
Un libro que se dona, se descarga, se usa en talleres y genera evidencia de cambio no es solo un recurso — es infraestructura feminista.
Dar talleres a docentes fue uno de los retos más reveladores del proyecto. Algunxs se quejaron del libro —de las ilustraciones, de la página que explica la diferencia entre género, sexo, orientación sexual e identidad de género. La resistencia fue real e intensa. Y también fue la señal más clara de que el recurso estaba tocando exactamente lo que necesitaba tocar. Un material que no genera incomodidad en quien educa difícilmente genera transformación en quien aprende.

